Mis Miedos

Originalmente Publicado 10 diciembre 2017

<< ¿A que le tienes tanto miedo? >>, él preguntó.

Mi ex novio, mis padres, y recientemente, mi compañero de cuarto me han preguntado esto. Los ignoré a todos. Excepto a Richard.

Mi compañero de cuarto (lo llamaremos Richard) me convenció ir a caminar con él una noche. Me sentía reluctante por la hora tarde, pero fui de todos modos. Él caminaba calmadamente por lo mientras que yo casi corría por la paranoia que sentía. Eso es cuando preguntó la pregunta crucial: << ¿A que le tienes tanto miedo? >>. Al no contestarle, él sugirió << ¿Asesinos? ¿Violadores? >>. Negué con la cabeza y respondí débilmente, << No violadores, pero sí, rateros y asesinos.>>.

Silencio una vez más. Nada excepto el sonido de carros zumbando al pasarnos y nuestros pasos ocasionalmente crujiendo sobre hojas de otoño muertas y secas. Después de varios momentos, con un aliento amable y curioso, preguntó, << ¿Por qué? ¿Te ha pasado algo?>>.

Lo dijo tan sinceramente, sin ni una huella de malicia en su voz. Entonces, lo consideré.  Por la primera vez, no descarté esa pregunta desgraciada con una actitud arrogante. Pero antes de poder colectar mis pensamientos, él compartió sus propias experiencias. << Me han atropellado carros. Me han disparado. Me han perseguido perros y gente. Por eso no le tengo miedo a nada.>>.

Lo confesó con tanta casualidad. Era como si me dijera el tiempo de día en vez de situaciones profundas y personales de su vida. Consideré sus palabras unos momentos más. <<Estaba en un carro que se salió girando de la carretera. Esa es mi única experiencia cercana a la muerte.>>.

 Continuamos caminando con crujidos callados a nuestros pies y ráfagas de viento pasándonos detrás de la docena de carros todavía en las calles a las 10 pm entre semana. Ocasionalmente yo rompía el trance para añadir, << Pues, un conocido mío pretendió raptarme una vez. Aunque, por supuesto, yo no sabía que él estaba pretendiendo cuando lo hizo.>> o << Fui muy amparada de niña. En verdad, nada tan malo pasó.>>

Eso hace sentido, ¿no? Si no has estado expuesto a peligro o trauma, cuando algo nuevo o inesperado pasa que amenaza tu seguridad, tu cuerpo empieza a temblar con miedo y anticipación. Después te quiebras.

No siempre.

A veces sientes ese revoltijo de trepidación tantas veces que se empieza a sentir normal. Es como hacer pesas. Tal vez empiezas con dos kilos como un cerdo fuera de estado y se siente como la montaña Everest en tus brazos flácidos y temblorosos. Pero después de semanas, meses, o años de esos mismos dos kilos se sienten como nada.

¿Por qué? Porque lo haz hecho antes. Nuestros cuerpos les encanta aprender por experiencias y son expertos en hacerlo. ¿Nunca haz cuidado un bebé? Diviértete cuando se mie en ti. ¿Creciste con media docena de hermanitos y tuviste cinco propios? La gente te lanzará bebés berrinchudos para que los cuides.

Lo mismo aplica con experiencias negativas. Después de suficientes encuentros con hombres raros haciéndome ojitos he aprendido que la bondad sólo los motiva. Aun si es una bondad fuera de cortesía. También he aprendido que cualquier persona que te enseña su colección de cuchillos antes de un mes de conocerlos o antes de que les des alguna pista que eres aficionado de cuchillos, es mejor despedirse de él con rapidez. Haber dicho eso, no tengo miedo de tipos raros pidiendo mi numero por lo mientras que intento comprar dulces en la tienda. Esto me ha pasado. Después de esa y otras situaciones, yo sé como tratar tipos raros.

Los que no sé tratar son rateros y asesinos. Violadores también supongo. Nunca he estado en una situación en donde me ha perseguido un perro o me han disparado. ¡Ni con una pistola de agua! No tengo experiencia en mi pasado en cual depender y no tengo entrenamiento de defensa propia o cualquier otro tipo de estrategia de prevención. No temo ataques de perros porque crecí con perros y sé como comportarme cerca de un perro agresivo. tengo miedo de asesinos paseándose por las calles buscando una victima al lazar porque no he tratado con gente enojada, mucho menos con gente homicida.

Lo desconocido y impredecible. Caos y impotencia. Eso es a lo que le tengo tanto miedo.

¿Pero como te preparas para lo desconocido e impredecible? Haz lo que puedas ahora y confía o ten esperanza que serás lo suficientemente astuto y fuerte para sobrepasar el resto.

En el tiempo que llegué a estas conclusiones, Richard y yo estábamos a un par de pasos de nuestro apartamento. No habíamos dicho ni una palabra por mucho tiempo y no empezamos a ese momento. En vez de eso, subimos las escaleras en silencio. Él sin enterarse de mis revelaciones que cambiarían mi vida y yo con una sonrisa leve en mis labios.  

 

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